El kiwi (Actinidia deliciosa y Actinidia chinensis) es un cultivo leñoso originario de China, donde se cultivaba tradicionalmente por su valor nutricional y medicinal. A principios del siglo XX, su cultivo se introdujo en otros países, especialmente en Nueva Zelanda, desde donde se popularizó a nivel internacional.
Con el paso del tiempo, el kiwi se ha consolidado como un frutal de alto valor en los mercados de fresco, gracias a su contenido en vitamina C, su sabor característico y su buena conservación postcosecha. Su cultivo se ha extendido a regiones de clima templado con buena disponibilidad de agua.
El kiwi se desarrolla mejor en climas templados y húmedos, sin heladas severas. Requiere suelos profundos, bien drenados y ricos en materia orgánica, siendo especialmente sensible al estrés hídrico y a la asfixia radicular.
El cultivo del kiwi presenta unas elevadas necesidades hídricas en comparación con otros frutales leñosos, debido a su gran desarrollo vegetativo y a su amplia superficie foliar. Una gestión inadecuada del riego puede afectar tanto al crecimiento de la planta como a la calidad del fruto.
Las fases de brotación, floración y crecimiento del fruto son especialmente sensibles al déficit hídrico. Un aporte regular y equilibrado de agua permite mantener un desarrollo vegetativo adecuado y una producción homogénea.
El riego debe ajustarse cuidadosamente al tipo de suelo, evitando encharcamientos prolongados que puedan provocar problemas radiculares en un cultivo muy sensible al exceso de humedad.
El riego por goteo es el sistema más utilizado en el cultivo del kiwi, ya que permite aplicar el agua de forma localizada y controlada, adaptándose a las elevadas necesidades hídricas del cultivo.
Las soluciones de riego de AZUD facilitan una distribución homogénea del agua a lo largo de la plantación, contribuyendo a una mayor eficiencia hídrica y a un mejor control del desarrollo del cultivo.
Los sistemas de filtración de AZUD resultan fundamentales para garantizar la fiabilidad del riego y la durabilidad de la instalación, especialmente en plantaciones intensivas y de larga vida útil.
Beneficios directos en tu cosecha de kiwi
Sí, el kiwi requiere aportes regulares de agua para mantener un desarrollo vegetativo y productivo adecuado
Las fases de brotación, floración y crecimiento del fruto son las más sensibles al manejo del riego.
El riego por goteo es el sistema más recomendado por su eficiencia y por permitir un control preciso del agua aplicada.